Nacimos prácticamente al mismo tiempo. Ella es, quizá, de Libra. De Virgo, yo. Es la Copa de Europa. Esa competición en que un portero se rompe, y un jugador de campo viste su jersey, sobre la camiseta embarrada del equipo. Estoy por el progreso, no vayáis a engañaros. Y cada día aprendo de vosotros, tan jóvenes, a entender el fútbol. Me abrís los ojos a nuevas variantes, formas de analizar el juego, visiones de la táctica, pero tenéis un defecto acusado. Habláis como si antes de ayer fue siempre. Y yo… Yo he visto cosas que vosotros no creeríais.
Aquélla Copa de Europa legendaria, sólo admitía campeones de Liga y al Campeón de Europa. Crecimos juntos, digo, y el Instituto Cardenal Cisneros me vio terminar el Bachiller superior, sin que yo hubiera visto al Madrid no disputarla. De párvulos a la reválida de sexto, los míos siempre hicieron los deberes en mayo. Y a primeros de octubre, al comenzar las clases, mi equipo estaba allí. Puntual en la cita con su amada. He visto rayos C brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser. Seguir leyendo Como lágrimas en la lluvia →