Vino Gareth Bale. Ninguna recomendación en relación con el asunto. Hice una, sabiendo que era inútil, porque su pretensión no era didáctica sino caustica. Por reproducida “Ética a Florentino”, elevo a definitivas sus conclusiones, incluida la reflexión de Bonaparte sobre cómo la desproporción entre los medios y los fines caracteriza la demencia. Para descrédito de ciertos periodistas deportivos, el fichaje ha durado una eternidad, multiplicando de forma exponencial las oportunidades de ponerse en evidencia. Y en esta larga prórroga, fecundada por el Tata Martino, la demencia se hizo carne.
