El equipo sin alma (I)

Desde 1917 el Madrid no ganaba el Campeonato de España. Diecisiete años a la sombra del Club más poderoso, el Athletic Club de Bilbao, campeón las cuatro últimas ediciones, en dos de cuyas finales, ambas celebradas en el Estadio de Montjuic, había ganado al Madrid por la mínima.

 

Tras la final de 1930, resuelta 3-2 con un gol del vasco Lafuente en el minuto 115, la prensa vasca había acusado a los madridistas de comportarse con violencia extrema, aunque de los dos expulsados uno lo había sido a cada equipo. A la final de 1933, que el Athletic ganó 2-1 superando la inicial ventaja madridista, acudió el Madrid con un equipo completamente renovado. Sólo Lazcano, delantero y autor del gol madridista, había formado parte del equipo que disputó la final de 1930, en la que también marcó para el Real un tanto que, a la postre, no sirvió de nada. Seguir leyendo El equipo sin alma (I) →

El club sin discurso (IV)

En los momentos decisivos que le tocaron vivir, cuando la propaganda de los contrarios hacía del baldón «el equipo del Régimen» una verdad revelada, De Carlos no supo defender la imagen del Madrid. Quizá era la persona menos adecuada para ello.

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José Luis Núñez, Presidente del FC Barcelona

Al margen de su propio ideario —del que ya dije que no tengo noticia, ni interés alguno por tenerla—, su imagen era la de una persona arcaica, trasnochada, y por lo tanto, fácil de vincular en el imaginario popular al Régimen anterior, a la España atrasada de cuyo pesado caparazón queríamos desprendernos para ser europeos.

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El club sin discurso (III)

En el cambio de paradigma social en España, habían cobrado una importancia inusitada los nacionalismos. Kortabarría e Iríbar, capitanes de Real Sociedad y Athletic Club, portando la Ikurriña al frente de sus equipos, en el derbi vasco de 1976 en San Sebastián, eran el verdadero icono de la situación emergente. Todavía no se habían celebrado las primeras elecciones democráticas, y lógicamente, los nacionalismos catalanista, vasco y gallego se asociaban al antifranquismo. El tiempo dibujará en el futuro muchos matices, pero ese tiempo está por venir. Tanto el Barcelona, como los dos equipos vascos, diseñan apresuradamente un discurso en el que, con mayor o menor grado de explicitación, asumen una posición de representantes simbólicos de sus respectivos nacionalismos.

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Kortabarría e Iríbar encabezan la salida al campo de sus equipos en el derbi vasco de 1976 en Atotxa.

En esas primeras elecciones, celebradas un año antes del ascenso de Luis De Carlos a la presidencia del Madrid, Alianza Popular, el partido que hace bandera del nacionalismo españolista, obtiene un respaldo muy reducido, bastante por debajo del PCE, y a muchísima distancia de UCD y PSOE, los dos partidos que reúnen la mayoría del electorado. En las segundas, celebradas cuando Luis De Carlos lleva un año de ejercicio presidencial, el resultado que alcanza la entonces denominada Coalición Popular es todavía peor, casi testimonial.

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El club sin discurso (II)

Santiago Bernabéu había mantenido «la política» fuera del club. Personalmente no sostuvo buenas relaciones con los delegados nacionales de deportes, a excepción de Samaranch, en el breve periodo que —para los tiempos congelados de entonces—  desempeñó un cargo reservado a «falangistas». Su liderazgo social le había permitido, incluso, dar muestras de independencia de criterio que, como apuntamos, alguna vez rayaban en la ofensa personal al dictador. Prohibir la entrada al palco del estadio al laureado general Millán Astray, o conceder el saque de honor en el homenaje a Molowny a su amigo Luis Regueiro, el legendario delantero de los años treinta, un «rojo» al que había ayudado a volver de su exilio mexicano, demuestra que sus acciones se ajustaban a sus principios, por encima de la conveniencia política. Después, Saporta, que llevaba las relaciones con El Pardo, se encargaba de poner bálsamo en las heridas.

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Luis Regueiro en 1936

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El club sin discurso (I)

 

La transición política atropelló al Madrid con Santiago Bernabéu enfermo, envejecido y prácticamente retirado. Y con una masa social cautiva por la inmensa deuda de gratitud que sentía hacia el anciano presidente, una de las figuras clave del desarrollo del fútbol mundial como espectáculo de masas y el constructor de la gran leyenda del Madrid.

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Raimundo Saporta

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Ética a Florentino

Tiene suerte el Madrid. Siempre se le aparecen predicadores dispuestos a recordarle los límites de la libertad. Desde toda clase de púlpitos. En cambio, el pobre Barcelona, no encuentra un hombre sincero que le advierta que el Rey está desnudo.

¿Existe esta asignatura en Ciencias de la Información?
¿Existe esta asignatura en Ciencias de la Información?

Por desgracia, los censores no parecen ser, precisamente, los más listos de la clase. Si fueran intelectualmente competentes, no digo brillantes, tanta abundancia de crítica sería de una utilidad extrema. Pero pasar el día recibiendo lecciones de cualquier charlatán, exige un derroche de paciencia, que resultaría mucho más útil aplicar en cualquier otra faceta del ejercicio de la presidencia. Con toda humildad, recomendaría a Florentino Pérez que, si no lo ha hecho ya, prescinda de la lectura de esta clase de prensa deportiva. Va a ser más feliz, y no va a estar menos informado. Y los madridistas más tranquilos. De otra forma, cualquier día nos quedamos sin presidente: Descanse en paz Florentino, falleció víctima de un ataque de risa. Seguir leyendo Ética a Florentino →

La pipa de la paz y la cara de póker

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, en Punto Pelota. Enfrente, dos gregarios del equipo AS con mucha miga. Y casi toda tierna. ¿Es que mueve a ternura la maldad de los simples?

El protopeñista Roncero encajando
El protopeñista Roncero encajando en el rincón neutral

Coinciden los Alpes con el ecuador de la pretemporada futbolística, a punto de concluir su fase más tediosa. Para el madridista inteligente, este año no hubo lugar al aburrimiento.

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Reivindicación de Jesé

No conozco bien a Jesé. He prestado una atención intermitente al futbolista. Hace tres temporadas llamó mi atención sobre él Santiago Segurola, cuando todavía frecuentaba ese “bar de borrachos”, que un día dijo que era twitter. Su DM ponderaba las condiciones del juvenil de poco más de 17 años, subcampéon de Europa con los sub-17. Parece que hace poco, pero póngase en perspectiva. Un año después, Mourinho le llevó a la pretemporada del primer equipo, dándonos la impagable ocasión de escuchar a algunos de los que inmediatamente se aprestaron a la grata tarea de pontificar sobre el chaval, hablarnos de Yesé. O quizá Je sais. No puede descartarse que pensaran que el canario vino al mundo en la patria de Julien Jarroson. A diferencia de aquellos pontífices del fútbol, anticipo honestamente las limitaciones de mi conocimiento, para relativizar cuanto sigue.

Jesé Rodríguez, a fecha de recopilar este artículo jugador del PSG
Jesé Rodríguez, a fecha de recopilar este artículo jugador del PSG

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Typical spanish

La característica más relevante de los refuerzos de este verano ha sido que «españolizan el Madrid». Eso, al menos, destaca una holgada mayoría de la prensa deportiva. Un argumento irrelevante en clave deportiva, que se engulle como un caramelo envenenado por muchos aficionados. Cuanto más tosca y plana la crónica o la plática, mayor importancia concede a esta circunstancia baladí. Honores de titular le dispensan algunas verdaderamente necias. Aunque cada día más raras, hay lecturas inteligentes. Apuntan a la Selección Española como beneficiaria venidera de la coincidencia. Jóvenes valores emergentes del fútbol español, llamados a constituir su eje, se reúnen en un equipo que disputa, con ánimo de victoria, la competición del máximo nivel mundial. Seguir leyendo Typical spanish →