Dicen odiar el fútbol moderno, y se proclaman hijos putativos, orgullosos herederos, de la sinrazón de los responsables de la extinción del fútbol antiguo en nuestras gradas.
Dicen odiar el fútbol moderno, y se proclaman hijos putativos, orgullosos herederos, de la sinrazón de los responsables de la extinción del fútbol antiguo en nuestras gradas.