Benfica: El palmarés como autopista a la catatonia.

Belém

Donde Antonio das Caldeiradas, almorzaron los diez que habían entrenado esa mañana. Eran un equipo de barrio. El de la Rua Direita de Belém. Aquella tarde del 28 de febrero de 1904 estaban citados cerca, en la Farmacia Franco. Se reunieron veinticuatro y acordaron constituir el Grupo Sport Lisboa. Sobre su primer escudo un águila levanta el vuelo.

Manuel Gourlade, el hombre que entregó su vida al Sport Lisboa
Manuel Gourlade, el hombre que entregó su vida al Sport Lisboa

Un empleado de esa farmacia en cuyo patio rompieron tantos cristales, Manuel Gourlade, fue su primer entrenador. Y también, a su estilo desprendido, su primer tesorero. Pagó de su peculio al Lisbon Cricket ciento cincuenta reales por un balón usado, y por otros dos mil quinientos obtuvo de un tal Cotter la traducción de las normas del juego. Mandó traer de Inglaterra un silbato y tres balones nuevos. Las redes, en Belém, no eran problema; se las dieron los pescadores.

 

Campolide

Manuel Gourlade era uno de los veinticuatro, pero fue mucho más que uno. Tenía un corazón noble. Hijo de familia adinerada, estudiante en el lujoso Colegio Nobre de Carvalho, fue el hombre clave entre bastidores en los años de indigencia. Sus recursos fueron de su Sport Lisboa cada vez que el club los precisó. Más allá del campo das Amoreiras, donde jugó su Benfica la década de los treinta, está la freguesía de Campolide. Allí terminó sus días. Al pie del Acueducto das Águas Livres. Murió en la miseria, abandonado, lejos de todo y de todos, en el asilo de la vieja Quinta da Mineira.

 

Campo Grande

José Alvalade pidió a su abuelo el dinero para fundar, junto a otros veinte disidentes del Campo Grande Foot-Ball Club, un club distinto y con aspiraciones de grandeza. Queremos que el Sporting sea un club tan grande como los mayores de Europa, dejó escrito en 1906. De entrada, cambió la advocación de un barrio de Lisboa por la patria de Camões.

 

El punto fuerte de la estrategia de su Sporting Clube de Portugal fueron las instalaciones deportivas. Y no tardaría en rentabilizar esa fortaleza. Al final de la temporada 1907, mientras el Sport Lisboa se las ve y se las desea para encontrar un campo de juego, el Sporting se queda con ocho de sus titulares, entre ellos varios fundadores. El precio de la traición, duchas de agua caliente y uniforme limpio en los descansos.

Marcolino Bragança, dos tomates para levantar a los vermelhos de la traición de sus mayores
Marcolino Bragança, dos tomates para levantar a los vermelhos de la traición de sus mayores

 

Destruido su baluarte, unos futbolistas que formaban el mejor equipo de portugueses de la época, el Sport Lisboa cree llegado el final de su aventura. Pero Marcolino Bragança, un bachiller que juega en las segundas categorías, se revela. Los reservas devienen primer equipo. Cosme Damião, el mismo que entrenará al conjunto de 1908 a 1926, entra en la media con el chaval Marcolino. El delantero Félix Bermudes, nuevo presidente, pone cinco mil reales de su bolsa. Manuel Gourlade continúa de entrenador. Contribuirá lanzando una suscripción pública en Belém, que aporta otros veintisiete mil.

2 COSME DAMIÃO
El gran Cosme Damião

 

El nuevo Sport Lisboa de 1907. De pie, en el centro Cosme Damião, a su izquierda Marcolino
El nuevo Sport Lisboa de 1907. De pie, en el centro Cosme Damião, a su izquierda Marcolino

Benfica

Tras el regicidio de 1908, el Centro Regenerador Liberal da Cruz de Pedra tuvo que abandonar su sede de forma precipitada. Allí quedó el local bien pertrechado. Los liberales, que además eran socios del Sport Clube de Benfica, le declararon legítimo heredero. Fundado en el verano de 1906, disfrutaba además del espléndido Campo da Feiteira, al pie de la Iglesia de Benfica. Ciento veinte por setenta y nueve metros, por los que pagaba cuarenta mil reales al año.

 

Un buen campo, sin buenos futbolistas. Los de Benfica ven lo opuesto cuando miran a los de Lisboa. De reunir el hambre con las ganas de comer, en diciembre de 1908 nacerá el Sport Lisboa e Benfica. Se incorpora al escudo, en segundo plano, la rueda de bicicleta. Serán, sin embargo, conocidos como el Benfica.

 

O Sul

La primera Liga de Portugal fue ganada en 1935 por el F.C. Porto, fundado en la ciudad que le da nombre en 1893. Un espejismo. De las primeras cincuenta Ligas, los equipos de Lisboa ganaron cuarenta y tres: Veintiséis el SLB, dieciséis el SCP y una Os Belenenses.

 

Hacia la mitad de ese periodo, el Benfica alcanza su máxima reputación mundial. Una cima inalcanzable para el Sporting, pese a los ambiciosos propósitos de su fundador. Dirigido por Bela Guttmann, gana la Copa de Europa en 1961 y 1962 derrotando en las finales al F.C. Barcelona y al Real Madrid. En la segunda ya es titular Eusebio, el jugador más grande que había dado Portugal. Llegó de Mozambique para jugar en el Sporting, al que se lo arrebató el Benfica en el último minuto.

Béla Guttman
Béla Guttman

O Norte

La elección de Jorge Nuno Pinto da Costa como presidente del F.C. Porto, el 17 de abril de 1982, va a poner fin a la era de dominio encarnado. El Benfica, entrenado por Sven-Goran Eriksson, se alzará aún con las Ligas de 1983 y 1984. Será la última vez en su historia que consiga dos campeonatos consecutivos. Han pasado treinta años.

 

De las siguientes veintiocho ligas, el F.C. Porto ha ganado diecinueve, ocho el SLB, dos el SCP y una el Boavista F.C. Estos dos ganaron durante el único bache prolongado de los Dragões, de 1999 a 2002. Pinto da Costa le puso fin incorporando a José Mourinho. En los dos años siguientes consiguen la mejor racha de títulos de su historia, que culmina la Copa de Europa de 2004.

 

O Dragão

Jorge Nuno Pinto da Costa
Jorge Nuno Pinto da Costa

La trayectoria de Pinto da Costa ha estado salpicada de escándalos. El caso Apito Dourado, que arrastró a segunda división a sus vecinos del Boavista, el más relevante. La fiscalía general investigó su intervención en la presunta corrupción arbitral en dos partidos propios y en uno entre el Nacional y el Benfica. También ha sido investigado por blanqueo de capitales y delitos fiscales por comisiones paralelas en la venta de jugadores. El caso fue archivado en septiembre pasado, después de tres años de proceso. Tras treinta y un años de ininterrumpido ejercicio presidencial, los socios le reeligieron para otros tres años con el 99, 1% de los votos. Votaron poco más de mil.

 

Su estrategia de gestión de activos es difícilmente cuestionable. Localiza en mercados periféricos futbolistas poco conocidos y con una probabilidad amplia de ganar valor en Oporto. Compra barato y vende en el cénit del jugador. Los beneficios son escandalosos. Ha transformado Das Antas, hoy O Dragão, en una factoría de adaptación de jugadores americanos y lusófonos al fútbol europeo. Una fábrica de ingentes plusvalías. El modelo difícilmente permite aspirar a otra cosa que ser un equipo de segundo orden en Europa. Pero a nivel nacional, el resultado es demoledor.

 

A Nova Luz

Con 32 Ligas ganadas -ya es casualidad- el Benfica parece incapaz de revertir la hegemonía del equipo del norte. Ganó tres durante los últimos veinte años. Cuenta con una gran masa social, más de doscientos mil socios en un país de poco más de diez millones de habitantes. Posiblemente sea el Club con más socios en el mundo. Su situación económica no es buena, con pérdidas anuales en torno a los veinte millones de euros, pero tampoco crítica, como la del Sporting. El nuevo estadio Da Luz, que reemplazó al impresionante y envejecido, es moderno y funcional. Y bonito. Por lo menos, no es una mansión en ruinas. Porque el Benfica, mi Benfica, es un aristócrata empobrecido, que mira las fotos de Eusebio con ojos humedecidos, mientras se calienta los pies en un brasero de picón.

El nuevo estadio da Luz. A la fecha de incorporar este artículo es además uno de los lugares icónicos del madridismo.
El nuevo estadio da Luz. A la fecha de incorporar este artículo es además uno de los lugares icónicos del madridismo.

El Benfica fue incapaz de ver que su rival era otro, y su estrategia distinta. Mientras F.C. Porto cambiaba las reglas del juego, Benfica miraba al Sporting y se consolaba con su envidiable palmarés. ¡Cómo si el palmarés sirviera de algo! El recurso de los inútiles, de los resistentes a los cambios, de los indolentes, de los acomodados; de quienes no construyeron el palmarés que exhiben como coartada de su inmovilismo, mientras el brío del enemigo lo va royendo, año tras año, hasta la consunción.

 

El SLB de finales de siglo no encontró benfiquistas capaces de levantar la losa que les aplastaba: su propio pasado como o Glorioso. Necesitaba gentes valientes; dispuestas a identificar nuevos recursos para vencer a un enemigo pujante que les ponía en el camino hacia la nada. ¿Dónde estaban sus Marcolino y Cosme Damião?

 

Luis Filipe Vieria. A estas alturas cuatro veces reelegido presidente del Benfica
Luis Filipe Vieria. A estas alturas cuatro veces reelegido presidente del Benfica

¿Lo será Luis Felipe Vieira? Su llegada a la presidencia, a finales de 2003, frenó la barrena. Demostró que la caída no era irreversible. La política de fichajes/ventas se fue mendesizando. Impulsó otra política de comunicación. Tras la salida de Trapattoni, vinieron sucesivos patinazos. Koeman, Santos, Camacho y Quique Flores. Pero Jorge Jesús, para mi sorpresa, ha dado coherencia a la dirección deportiva.

 

Aunque parece lejano el cambio de hegemonía, las dos últimas ligas, ganadas en 2005 y 2010, con Trapattoni y Jorge Jesús al mando, devolvieron la esperanza a los adeptos. Debieron ser cuatro, teniendo en cuenta la forma, diferente pero igual -tan a lo Jorge Jesús-, como se perdieron las dos últimas. Nada temos a temer, reza un lema de los encarnados. Mas estamos a tremer, reparo. Estas águilas no se quitan el miedo.

 

La verdadera maldición de Bela Guttmann es haber despreciado sus enseñanzas. Sergio Vilariño, que nos regaló el mejor relato del mejor entrenador del Benfica, uno de los más innovadores y geniales de la historia del fútbol, recuperó esta frase del húngaro errante: “Un entrenador es como un domador de leones. Él domina a los animales con confianza en sí mismo y sin miedo. Pero una vez dude de su hipnótica energía, y el primer signo de temor aparezca en sus ojos, está perdido” Qué buena síntesis… de un presidente. En Lisboa y en Lima.

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