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¿Se gripa La Masía?

Miro de reojo al enemigo —rival, para quien guste de la corrección política—. A tenor de la partitura monocorde, desafino. Nunca supe cantar los salmos «ser fieles a nuestro estilo» y «no variar, Señor, nuestra forma de jugar, quienquiera sea aquél a quien tus designios nos enfrenten». Mala propaganda, que la realidad ha desnudado tantas veces.

Aunque les pese a los compositores de la salmodia de los valores, como el fútbol no es la sublimación de la religión, debería estar exento de dogma. Sublimará, si acaso, la guerra, una de sus más reiteradas manifestaciones. Se reconoce, pues, en los dominios de la estrategia y la táctica. Nada tan elástico, tan dúctil, tan sinuoso. Sonrío. Ya siento en mi cerviz la santa indignación de los gurús del fariseísmo rampante y adivino en mi twitter la cólera de todos sus corifeos de escritorio.

Orgullo del Barça y, sobre todo, de su aparato de agitprop
Orgullo del Barça y, sobre todo, de su aparato de agitprop

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Elegía y elogio de Esquilache

José_Mourinho_in_Kyiv,_October_2015
José Mourinho. Entrenador del Manchester United a la fecha de incorporar este artículo al blog.

El día que hizo suyo el mantra de campaña de la progresía patriótica, el atlético Juan Echanove demostró alguna intuición. Mourinho -coreó- es capaz de sacar lo peor de cada persona. Nos confirmó el raído eslogan hace unos días mi compañero Gerardo Viada, mientras patrocinaba los intereses del diario El País en un juicio promovido por José Mourinho en defensa de su honra. Y no ocurrió en estrados.

Gerardo Viada. Abogado de EL PAIS y de Carlos Boyero. Foto El Faro de Vigo
Gerardo Viada. Abogado de EL PAIS y de Carlos Boyero. Foto: El Faro de Vigo

Aburridos, aguardábamos en un pasillo el comienzo de la vista, retrasada como si en un juzgado madrileño fuera a celebrarse. Transcurría la espera entre bostezos cuando, sin estímulo externo que mediara, el abogado Viada decidió convertir la antesala del tribunal en un mercado de abastos. Llamó -o hizo que llamaba- al teléfono de su cliente, adoptó un tono de voz tan alto como fuera preciso para asegurarse de que íbamos a oírle, y espetó: “Está aquí el hijo de puta este de Mourinho.” Mourinho estaba a su lado. Seguir leyendo Elegía y elogio de Esquilache →