La transición política atropelló al Madrid con Santiago Bernabéu enfermo, envejecido y prácticamente retirado. Y con una masa social cautiva por la inmensa deuda de gratitud que sentía hacia el anciano presidente, una de las figuras clave del desarrollo del fútbol mundial como espectáculo de masas y el constructor de la gran leyenda del Madrid.
Tiene suerte el Madrid. Siempre se le aparecen predicadores dispuestos a recordarle los límites de la libertad. Desde toda clase de púlpitos. En cambio, el pobre Barcelona, no encuentra un hombre sincero que le advierta que el Rey está desnudo.
¿Existe esta asignatura en Ciencias de la Información?
Por desgracia, los censores no parecen ser, precisamente, los más listos de la clase. Si fueran intelectualmente competentes, no digo brillantes, tanta abundancia de crítica sería de una utilidad extrema. Pero pasar el día recibiendo lecciones de cualquier charlatán, exige un derroche de paciencia, que resultaría mucho más útil aplicar en cualquier otra faceta del ejercicio de la presidencia. Con toda humildad, recomendaría a Florentino Pérez que, si no lo ha hecho ya, prescinda de la lectura de esta clase de prensa deportiva. Va a ser más feliz, y no va a estar menos informado. Y los madridistas más tranquilos. De otra forma, cualquier día nos quedamos sin presidente: Descanse en paz Florentino, falleció víctima de un ataque de risa. Seguir leyendo Ética a Florentino→
Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, en Punto Pelota. Enfrente, dos gregarios del equipo AS con mucha miga. Y casi toda tierna. ¿Es que mueve a ternura la maldad de los simples?
El protopeñista Roncero encajando en el rincón neutral
Coinciden los Alpes con el ecuador de la pretemporada futbolística, a punto de concluir su fase más tediosa. Para el madridista inteligente, este año no hubo lugar al aburrimiento.
No conozco bien a Jesé. He prestado una atención intermitente al futbolista. Hace tres temporadas llamó mi atención sobre él Santiago Segurola, cuando todavía frecuentaba ese “bar de borrachos”, que un día dijo que era twitter. Su DM ponderaba las condiciones del juvenil de poco más de 17 años, subcampéon de Europa con los sub-17. Parece que hace poco, pero póngase en perspectiva. Un año después, Mourinho le llevó a la pretemporada del primer equipo, dándonos la impagable ocasión de escuchar a algunos de los que inmediatamente se aprestaron a la grata tarea de pontificar sobre el chaval, hablarnos de Yesé. O quizá Je sais. No puede descartarse que pensaran que el canario vino al mundo en la patria de Julien Jarroson. A diferencia de aquellos pontífices del fútbol, anticipo honestamente las limitaciones de mi conocimiento, para relativizar cuanto sigue.
Jesé Rodríguez, a fecha de recopilar este artículo jugador del PSG
La característica más relevante de los refuerzos de este verano ha sido que «españolizan el Madrid». Eso, al menos, destaca una holgada mayoría de la prensa deportiva. Un argumento irrelevante en clave deportiva, que se engulle como un caramelo envenenado por muchos aficionados. Cuanto más tosca y plana la crónica o la plática, mayor importancia concede a esta circunstancia baladí. Honores de titular le dispensan algunas verdaderamente necias. Aunque cada día más raras, hay lecturas inteligentes. Apuntan a la Selección Española como beneficiaria venidera de la coincidencia. Jóvenes valores emergentes del fútbol español, llamados a constituir su eje, se reúnen en un equipo que disputa, con ánimo de victoria, la competición del máximo nivel mundial. Seguir leyendo Typical spanish→
Vino Gareth Bale. Ninguna recomendación en relación con el asunto. Hice una, sabiendo que era inútil, porque su pretensión no era didáctica sino caustica. Por reproducida “Ética a Florentino”, elevo a definitivas sus conclusiones, incluida la reflexión de Bonaparte sobre cómo la desproporción entre los medios y los fines caracteriza la demencia. Para descrédito de ciertos periodistas deportivos, el fichaje ha durado una eternidad, multiplicando de forma exponencial las oportunidades de ponerse en evidencia. Y en esta larga prórroga, fecundada por el Tata Martino, la demencia se hizo carne.
Antonio Betancort. Lo ilustro con este paradón en un partido frente al FC Barcelona para que del texto no parezca que pienso cosa distinta de que era un porterazo el portero de mi infancia. Foto: ABC
Donde sabemos que no sabemos qué habría hecho hoy Santiago Bernabéu, aunque sepamos qué quiso hacer.
1.- ¿Qué habría hecho Santiago Bernabéu?
No podemos responder con un mínimo rigor a la pregunta de qué habría decidido hacer Santiago Bernabéu en 2015 al respecto del estadio que siempre denominó Chamartín. Sabemos, eso sí, con absoluta certeza, cómo trató la cuestión del estadio hace setenta años y también treinta años después. Sabemos con qué planteamientos afrontó los problemas del club de hace cuarenta años. Pero ni la sociedad, ni el fútbol profesional, ni los problemas del Real Madrid —afortunadamente— son hoy los de entonces. Precisamente por respeto a la figura de Santiago Bernabéu, las soluciones que en su momento planteó no se pueden trasladar de forma mimética al presente.
Santiago Bernabéu, siempre la mirada fija en el futuro
Donde se discute qué hacer con la cuestión del Estadio.
1.- Los derechos de denominación.
Aparco la reflexión sobre las alternativas estratégicas en la cuestión del Estadio, porque para cualquiera de ellas tiene utilidad la posibilidad de incorporar una denominación comercial. Comenzaré, por lo tanto, por el planteamiento de esta cuestión, anticipando mi aproximación emocional, para que no quede oculta bajo la presentación de sus elementos objetivos.
Donde se contrastan dos formas de hacer las cosas: En serio y en broma.
1.- Un estudio de opinión sobre la remodelación del Estadio.
Como uno de los elementos del proceso de formación de la posición de la asociación, en febrero de 2014 Primavera Blanca encuestó a sus socios sobre el proyecto de remodelación del Estadio Santiago Bernabéu, impulsado por la Junta directiva del Madrid. Seguir leyendo Una reivindicación de Santiago Bernabéu (séptima entrega)→
Donde se explica cómo los sensatos aprenden del pasado.
El recurso a la memoria no es disparate.
Este de la contracultura es un modo disparatado de recurrir al pasado —incluso inventado o falsificado— por simple vocación de resistencia al cambio. El cambio es, sin embargo, la condición necesaria de la supervivencia. No es más que la respuesta —que puede ser tardía o anticipada, ya he dicho— a otro cambio inexorable, el de las condiciones socio-económicas, que no puede gobernar el club. Seguir leyendo Una reivindicación de Santiago Bernabéu (sexta entrega)→