Sergio Ramos se estrenó en Copa de Europa, en el Bernabéu, en septiembre de 2005. Terminando el partido contra Olympiacos, recibió la segunda amarilla. «Este tío —le dije a mi hijo Iván—te hace un penalti en el último minuto de una final de Copa de Europa». Será difícil que los hechos obliguen a alguien a comerse sus palabras agoreras con tanta fuerza como a mí. Me lo recordó Iván, mientras nos abrazábamos en las gradas de Da Luz, el 24 de mayo de 2014. Seguir leyendo TARJETA ROJA
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Malos tiempos
El Madrid dio en Girona la imagen que menos queremos ver: La de que ningún balón dividido va a ser nuestro. En Wembley, con una actitud radicalmente distinta, con fases de juego brillante e intenso, le vimos a merced del Tottenham en otros momentos del partido. Seguir leyendo Malos tiempos
El Madrid siempre paga sus deudas 02.06.16
El 4 de mayo de 1949, un avión procedente de Lisboa se reventó contra la basílica de Superga, en la aproximación al viejo aeropuerto de Turín. No hubo supervivientes. Entre los treinta y un ocupantes del Fiat G.212, cuyos pilotos se equivocaron por la densa niebla y posiblemente un error de altímetro, se encontraban los dieciocho integrantes del Torino Calcio, seguramente el mejor equipo europeo de la época, que volvían a casa tras disputar frente al Benfica un partido de homenaje a su capitán Xico Ferreira.

Lisboa, el Atleti y yo (entre la ilusión y la pereza) 02.05.14
En el Terreiro do Paço, el capitán de caballería Salgueiro Maia salió de entre sus hombres. Armado de una granada, avanzó sin escolta hacia el tanque que defendía el Ministerio del Ejército. Tras breve parlamento, un coronel dio orden de abrir fuego contra él. El tirador que le apuntaba, bajó el arma. Los defensores se unieron a los asaltantes. Poco después, Maia convencía a Marcelo Caetano de la oportunidad de mudarse a Brasil, vía España, poniendo fin a la decana de las dos dictaduras ibéricas.

En las bocas de los fusiles de asalto de las tropas, los paisanos prendieron claveles. Rojos y blancos. Ocurre que así son los claveles que venden las floristas, y los lisboetas habían cogido las flores de abril en un puesto cercano. Para celebrar la Libertad, no la victoria del Atleti, la noche anterior, frente al Celtic de Glasgow. De hecho, cada clavel es un sujeto: es rojo, benfiquista, o blanco, madridista. Seguir leyendo Lisboa, el Atleti y yo (entre la ilusión y la pereza) 02.05.14
El somatén y la consigna de las estaciones 20.01.14
Si no tocaba pernoctar en la ciudad de paso, uno, que en sus años de estudiante viajaba libros por España, solía confiar la maleta a la consigna, para recuperarla a la hora de subir al correo, o al expreso. Pero de buenas a primeras, viajantes y viajeros se vieron privados de las consignas de las estaciones. Y bendito el trolley, porque sin consignas iban a continuar las estaciones muchos años.
¿Quién nos arrebató las consignas? No se me ocurrió culpar al Ministerio de Interior, que probablemente ordenó clausurarlas. Culpé a los delincuentes que percibieron su utilidad para aterrorizar a la población, colocando bombas en su interior. A los siniestros avisos, que obligaban a desalojar las estaciones, para dejar a los artificieros jugarse la vida desactivando un artefacto. Al somatén de la patria vasca. Seguir leyendo El somatén y la consigna de las estaciones 20.01.14
¿Otra guerra civil?
Hacia el final de su vida, escribió Jenofonte que «es propio de un hombre inteligente sacar provecho, incluso, de los enemigos». Reconozco una autoridad especial a estas palabras. Fueron escritas por un hombre que, siendo mercenario, cuando joven, al frente de Los Diez Mil, tuvo que abrirse paso mil millas a través de territorio enemigo para escapar a la furia vengativa de Artajerjes II, que había mandado asesinar traicioneramente a sus jefes. Tan infeliz como heroica expedición, inspiraría en Jenofonte la Anábasis. Medio siglo después, Alejandro Magno utilizará esta obra para planificar la guerra de conquista del Imperio Persa, demostrando el macedonio, de paso, cuánta verdad encierra la máxima del ateniense. Seguir leyendo ¿Otra guerra civil?
Esa es otra historia
I.
Para difundir en Twitter el reciente artículo de Fantantonio que, con el pretexto de la evolución del escudo del Madrid, nos adentra en el más importante ámbito de sus raíces culturales y su identidad, se me ocurrió acudir a una afirmación de Ángel Bahamonde que hace referencia a la clave de bóveda de un club sin parangón en el mundo: “En este aspecto el Real Madrid es un club de fútbol que se nutre de su propia memoria histórica”[1]. Seguir leyendo Esa es otra historia
El equipo sin alma (y III)
El cuarto partido de la eliminatoria certificó quién la había ganado en el tercero. Cuando el viernes 20 de abril, a la estela del capitán Zamora, Ciriaco, Quincoces, Pedro Regueiro, Bonet, Leoncito, Lazcano, Luis Regueiro, Samitier, Hilario y Eugenio saltaron al campo de Sarriá, inmediatamente comprendieron que, a pesar de que el protocolo federativo les situaba de visitantes, jugaban como locales. El Madrid, después de años de hostilidad, se había ganado al público catalán superando con juego y coraje un marcador contrario y un arbitraje injusto.
El Equipo sin alma (II)
El martes 10 de abril –los lunes no se publicaban diarios- JUAN DEPORTISTA, cronista de ABC, calificaba al Madrid de “El equipo sin alma” en su relato del primer encuentro de la eliminatoria disputado el domingo en Chamartín «a este Madrid que reúne tantos excelentes futbolistas y carece , sin embargo, de ese espíritu de grupo, de la llama entusiasta que prende en un hombre y, contagiándose a todos, se ofrece en llamarada ardiente, que gana terreno contrario o se eleva en una defensiva unánime y ardiente»

Primera Plana
Si fuera tan cursi como Juanma Trueba, rebatiría el planteamiento demagógico, el fondo simplista y la falacia argumentativa de la última entrada de sus “Crónicas Mundanas”, esa que ha titulado “The Newsroom y el Real Madrid”, en su mismo estilo rococó. Para tranquilidad de los escasos y fieles lectores de esta página, mis padres, el barrio, los billares, los curas y los jefes de centuria me ahorraron semejante lacra. Seguir leyendo Primera Plana