Hacia el final de su vida, escribió Jenofonte que «es propio de un hombre inteligente sacar provecho, incluso, de los enemigos». Reconozco una autoridad especial a estas palabras. Fueron escritas por un hombre que, siendo mercenario, cuando joven, al frente de Los Diez Mil, tuvo que abrirse paso mil millas a través de territorio enemigo para escapar a la furia vengativa de Artajerjes II, que había mandado asesinar traicioneramente a sus jefes. Tan infeliz como heroica expedición, inspiraría en Jenofonte la Anábasis. Medio siglo después, Alejandro Magno utilizará esta obra para planificar la guerra de conquista del Imperio Persa, demostrando el macedonio, de paso, cuánta verdad encierra la máxima del ateniense. Seguir leyendo ¿Otra guerra civil?