A PEOR, A MEJOR.

Cada partido deja peores señales del equipo. Da lo mismo el rival. La exigencia que impone, no se alcanza. Uno trata de explicarse qué pasa, y choca con que no es fácil de entender. ¿Lo entienden, acaso, los propios protagonistas? En el laberinto, las señales son de haber perdido el camino de salida. Dijo Álvaro Benito que «al Madrid le llegaron los malos resultados antes que el mal juego». Cierto, pero ahora está en barrena. El ánimo depresivo (¿quién sería el primero en decir que el fútbol es un estado de ánimo?) acentuó todos los defectos. Y hoy juega mal. Nos preguntamos constantemente qué hacer, y Jesús Bengoechea, quizá con el instinto de ser de familia de aviadores, escribe en La Galerna sobre qué no hacer. No entrar en pánico, lo primero. De una barrena se saca el avión. Pero si pierde la orientación de la rotación, el piloto no sabrá qué pedal meter.

«El Madrid no se ilusiona con nada» titula Jesús Sánchez, en MARCA. Es difícil ilusionarse una gélida noche de invierno jugando contra un segunda una eliminatoria resuelta. También para la afición más fiel. El martes, en el Wanda, la grada del Frente Atlético estaba despoblada. No se veía eso aquí desde 2013, contra el Xátiva. En la exigencia al equipo, los Fans encontramos la ilusión para llenar nuestra grada. Para ridículo de los que nos han puesto un medidor de pasión. Nos convocó la camaradería: el compromiso de cada uno con el resto. En un Bernabéu con un tercio de entrada, que habrían dominado dos o tres mil animosos sorianos, afirmamos nuestra voluntad de seguir siendo el sector que más exigirá al equipo; demostrando nuestra fe en que serán capaces de orientarse: De exigirse el compromiso de cada uno con el resto que les llevó a conquistar Europa dos años seguidos.

Publicado en MARCA, el 19 de enero de 2018

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