Cada partido deja peores señales del equipo. Da lo mismo el rival. La exigencia que impone, no se alcanza. Uno trata de explicarse qué pasa, y choca con que no es fácil de entender. ¿Lo entienden, acaso, los propios protagonistas? En el laberinto, las señales son de haber perdido el camino de salida. Dijo Álvaro Benito que «al Madrid le llegaron los malos resultados antes que el mal juego». Cierto, pero ahora está en barrena. El ánimo depresivo (¿quién sería el primero en decir que el fútbol es un estado de ánimo?) acentuó todos los defectos. Y hoy juega mal. Nos preguntamos constantemente qué hacer, y Jesús Bengoechea, quizá con el instinto de ser de familia de aviadores, escribe en La Galerna sobre qué no hacer. No entrar en pánico, lo primero. De una barrena se saca el avión. Pero si pierde la orientación de la rotación, el piloto no sabrá qué pedal meter. Seguir leyendo A PEOR, A MEJOR.