TODO LO DEMÁS

Escribiendo derecho con «renglones torcidos», que así llama a una columna en MARCA de la que soy muy fan, Santiago Siguero analiza las alternativas europeas de Cristiano Ronaldo. Y se reducen a una, que, aplicando la teoría de juegos, podría satisfacer los deseos que muestran casi todas las partes implicadas.

Habrá madridistas, supongo, más entusiastas de Cristiano que yo. Pero sólo si han cruzado esa frontera en la que el Madrid deja de estar por encima de sus futbolistas, de sus directivos y de sus socios. Soy de los que piensan que pasarán décadas antes de que Chamartín vea a otro futbolista tan rentable vistiendo la camiseta blanca. A mi edad, dudo que vuelva a ver un fenómeno parecido. Estoy convencido de que guarda todavía años de fútbol en la cima, siendo el jugador más rentable del Madrid. Y también, de que ninguno de los futbolistas cuyos fichajes ocupan a las redacciones y habitan los sueños húmedos de tantos tuiteros adultescentes dará a la afición del Madrid ni la mitad de las alegrías que Cristiano Ronaldo ha contribuido a darle. 

Pero el Madrid es la única institución sin la que el fútbol no sería el fútbol. Me rompió el corazón ver a Di Stefano vestido a rayas grises y blancas —así me lo mostraba aquél televisor— en el primer partido de liga, en Sarriá, precisamente contra el Madrid. Pero el Madrid ganó aquél partido, y aquella Liga, y el año siguiente la sexta Copa de Europa. Y con los años muchas más. Y con los años nos trajo a otro prodigio como Cristiano Ronaldo al que el Madrid, como sostiene Santi Siguero, no le dio lo que cree merecer: ser el futbolista mejor pagado del mundo. Pero sí todo lo demás. Yo no le daré consejos. Para equivocarles, los futbolistas, como los políticos, tienen su entorno amable.

Publicado en MARCA, el 8 de junio de 2018

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