TODO ES UN CLÁSICO

Me dicen Bayern Munich, el equipo más duro del sorteo, lo mismo que nosotros para ellos, y recuerdo una foto de Guille Estévez y Anita, dos líderes de nuestra Grada, a las puertas del Allianz Arena. Alzan al cielo muniqués una bufanda negra con la leyenda “LA BESTIA NEGRA” así escrita, en español, en mayúsculas rojas. Ya no la venderán, supongo. Caducó aquél 29 de abril con la goleada que culminó el 5-0 global que el Madrid, camino de la Décima, colocó al equipo de Guardiola. Después de Pep volvió la igualdad al clásico europeo. Se entiende que el Madrid le taladre el cerebro, como Jesús Sánchez apuntó en MARCA. También taladra el de más gente corriente.

La Juventus, ese equipo al que habían despreciado para devaluar una clasificación del Madrid que daban por descontada, inflamó por sorpresa sus expectativas. Su frustración en el minuto 93 destapó los desagües del rencor. Sólo el odio explica una forma de ejercicio de la comunicación, que no debemos confundir con el periodismo, que Isco ha calificado de vergonzosa y vomitiva. Es una villanía que intenten manchar nuestra victoria los mismos que hace un año ocultaron, bajo pueriles cantares de gesta (“historia del deporte”), que en el minuto 90 Luis Suárez entró en el área seguido por Marquinhos y por alguna razón incógnita, sin interacción entre ambos, dio con sus huesos en el suelo, lo que Aytekin señaló como penalti. El PSG habría pasado. 

Por supuesto, no vamos a pedir perdón porque el árbitro señale penalti si Benatia derriba a Lucas Vázquez dentro del área. Pero que sienta la necesidad de dar las gracias a MARCA por la portada del jueves, es revelador de lo envilecido que está el medio. Una primera innecesaria en un entorno decente, pero imprescindible en este ambiente viciado.

Publicado en MARCA el 14 de abril de 2018

 

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