CAPILLA SIXTINA

La Coronel, que es la autora del hermoso avatar con Ricardo Zamora que gasto en Twitter, subió a Cristiano Ronaldo al techo de la Capilla Sixtina. El dedo del Creador dando vida al empeine que alzó hasta el cielo para, desde aquellas alturas imposibles, bajar el balón al fondo de la red de Buffon. La chilena de Cristiano también me pareció una obra de arte, claro. Pero más que metáfora de la creación lo fue de la evolución. No fue un chispazo divino, y ya. Los que queremos a Cristiano, los que creemos en él porque Cristiano cree en si mismo, habíamos visto antes muchas veces ese gol acrobático. En cada uno de sus esbozos, habíamos presentido el golazo que un día llegaría a ser. Cristiano es talento e inspiración como pocos, pero determinación y tesón como ninguno. Es cien por cien madridismo. Ya saben, así, qué opino de quien se alza contra él.

Golpeó el balón la red y celebré todas las veces que Cristiano se ha elevado y ha caído sin cazar el balón unas, sin dirigirlo a su objetivo otras. En todas, mi voluntad estuvo con él, queriendo impulsarle para alcanzar la bola. Aplaudiendo, después, para que nunca dejara de intentarlo. Por eso, todo el orgullo que sentimos viendo al público del Juventus Stadium aplaudirle, se torna melancolía al recordar las situaciones en que miles de espectadores del Bernabéu le han castigado por intentarlo. ¡Silbándole en su casa! Para que no lo intentara jamás, supongo. Nos salva Cristiano Ronaldo porque, sobre todas las cosas, es voluntad de ser Cristiano Ronaldo. Así que, puestos a evocar la Sixtina, querida Coronel, mejor la escena del Juicio Final. Un Cristiano airado, acomodador en Chamartín, separando a los justos de los injustos. ¡Que al Cielo todos se apuntan cuando llega la Gloria!

Publicado en MARCA el 7 de abril de 2018

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