Como en pretemporada, Croacia se va a Miami a jugar un amistoso contra Perú. Y después a Dallas contra México. Y allá vuelan Luka Modric y Mateo Kovacic, reclutados forzosos para la gira de negocios de la Federación croata. Con el Madrid en la fase de decisiva de la competición, 20 jugadores de la plantilla se ponen en riesgo, o como en el caso de estos dos, se deterioran efectivamente, a beneficio de la FIFA, sus federaciones y sus federativos.
Me repito cada vez que se viene esta broma pesada de “las fechas FIFA”, que los medios llaman “parón” y no lo es. Y llevo así quince años, desde el viejo «Intermedio» de Paco García Caridad, clamando al aire. Nadie tiene respuesta para este abuso irracional. En términos de derecho positivo, que decimos los juristas, la conocemos. ¿Pero quién justifica, desde la ética, la pervivencia de estas leyes injustas que protegen el abuso? ¿Quién explica su irracionalidad desde el punto de vista de la estructura económica de la industria del fútbol?
Así que sólo les pido a los nuestros que no metan la pierna, eviten los esfuerzos explosivos y las torceduras. No quiero mentar precedentes. También, que midan sus palabras. Con los futbolistas fuera de la disciplina de su club, los medios aprovechan para conseguir esas entrevistas que los directores de comunicación les regatean con avaricia durante la temporada. Cuidado: nunca se dio el caso de un titular que limitara los daños de una expresión poco afortunada. Los queremos alerta, como Casemiro. Puesto en el brete de la corrección política, con la que otros han arruinado su imagen ante su afición, no duda. Como Douglas Costa amenace la clasificación del Madrid y defienda Casemiro, Brasil puede tener una baja. «¿Pensarías en el mundial?», le preguntaron. «Le parto por la mitad». Conciso y aseado. También por eso le queremos tanto.
Publicado en MARCA, el 24 de marzo de 2018