PREVISIBLE

Cambiar de opinión cuando los hechos demuestran que nos equivocamos no sólo es irreprochable, es saludable. Lo patológico es aferrarse a una opinión refutada por la realidad, alterando sus fundamentos. Una enfermedad que padece un sector de la opinión futbolística española. Según el balón rematado de cabeza por Cristiano Ronaldo atravesó la línea de gol, el madridismo «avisado» inició la cuenta atrás para que el PSG de los 400 millones pasara a ser “una banda”. Desde aquél legendario “equipo de gordos”, dedicado al Manchester City por Santiago Segurola, la trampa de regatear el mérito a las victorias del Madrid infravalorando al contrario se ha repetido tantas veces que se ha vuelto previsible. Y efectivamente, antes de que el balón pateado por Casemiro volviera a tocar la red, dos o tres “popes» de la opinión ya habían cantado “banda”.

Previsible, también, es el escándalo mediático que sigue a un perjuicio arbitral al Barcelona. Aunque el “perjuicio” consista, simplemente, en romper con la costumbre de no ver los penaltis en el área del Barça, que llevaba dos años vigente en España. Es decir, sea justo. Y justo es reseñar que MARCA no participó en el alboroto del resto de los diarios deportivos a raíz del penalti señalado por Mateu Lahoz en Las Palmas, que por cierto era el segundo que cometía esa tarde un jugador del Barça. En el partido contra el Atleti, el Camp Nou rayaba la histeria. En ese clima de presión, Gil Manzano, quizá, perdió la cuenta de sus pasos. El caso es que situó una barrera un metro más allá de las 10 yardas de reglamento. Un grave error técnico. De haber estado situada en su lugar, seguramente Messi no habría marcado el gol que condiciona decisivamente la Liga. Pero que eso no iba a ser piedra de escándalo, también era previsible. Me pregunto por qué.

Publicado en MARCA, el 9 de marzo de 2018

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