ISCO DEBE SABERLO

A primeros de 2014, los de la nueva grada de animación pedimos al club que las alineaciones del Madrid, que hasta la fecha se leían por orden creciente de dorsales, o sea, tratándolas como el tedioso oficio de alguna diputación provincial en lugar de como merece el pregón de los campeones que se aprestan a defender tus ilusiones, se cantaran por orden de posición sobre el campo y dejando al estadio corear el nombre de sus jugadores. Accedió el club, no sin expresar su temor a que la cosa quedara fatal, que ya se sabe… En fin, el público del Bernabéu lo hace muy bien. Y por eso sé de sobra que Francisco Alarcón, que es como nos gusta que su nombre se cante, para que todos podamos corear ¡IS-CO!, es uno de los jugadores más populares, ya suene entre los del campo o entre los del banco. En fin, para ser popular yo, no debería meterme en este jardín.

 

Pero uno quiere ser popular “de pueblo”, no “de fama”, como le dijo Santiago Bernabéu a Miguel Vidal en esa inolvidable entrevista postrera. Y entre las malas noticias que nos trajo al pueblo el partido de Cornellá, el medio minuto que tardó Isco en salir del campo fue la que nos dolió más. Y sin hacer dramas de un error, que para eso están las tertulias, no quiero dejar de reflejarlo. El desacierto en el terreno de juego es una cosa, y otra distinta los gestos de desprecio a la victoria. La victoria es un empeño colectivo. Y las aspiraciones de los seguidores comprometidos con el equipo, de los propios compañeros, y del entrenador que te confía una de las once carísimas posiciones en el Madrid, deben ponerse en toda ocasión por encima del propio estado de ánimo. Isco debe saberlo.

Publicado en MARCA el 3 de marzo de 2018 (mi padre, que no lo ha podido leer, habría cumplido 92 años)

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