AHORA SÍ, VAR

El futuro de la justicia arbitral debería estar de suerte. Un error de apreciación grosero, que perjudicó al Barcelona, sacó a Sánchez Arminio de su oscura oficina federativa. ¡Ni que en vez de un gol birlado a Messi en Mestalla, hubiera sido un gol birlado a Bale en el Camp Nou!

Fue Muñiz Fernández, cuando Pepe le engañó en Elche, el último que obligó a salir a los medios a Victoriano. Hablé con Muñiz, ya retirado, en verano de 2015. Era contrario al vídeo. Como la mayoría de los árbitros españoles. En la serie de entrevistas amables a su jefe, no hemos sabido cuando se produjo la conversión de Victoriano. Tampoco la de sus entrevistadores. Y es que los medios han sido otro bastión de la resistencia. Es bueno cambiar de opinión. Es patético hacerlo al calor de las prisas, o tener un criterio de coyuntura.

Muchos que se han opuesto al vídeo han salido esta semana, en formato turbamulta, exigiendo responsabilidades por su no aplicación. Ninguno se preguntó si además de legal, el gol no concedido habría sido justo. Lo hizo mi colega Juan de Dios Crespo, en Iusport. En una crítica, que comparto, al formato actual del VAR, advierte que venía precedido de falta no señalada. El VAR debe ampliar su ámbito objetivo de aplicación, pero sobre todo regular la reclamación de los equipos.

En MARCA, Paulo Futre, sincero partidario de la tecnología, atribuye a la oposición de los árbitros al vídeo los problemas de aplicación del VAR en la Liga Portuguesa. Por eso, insisto, es imprescindible regular la reclamación de los equipos. Porque, como recuerda el delantero luso y olvidan las tertulias, tan malo es que se niegue el gol cuando el balón traspasa medio metro la línea de portería, como que se conceda después de traspasar medio metro la línea de fondo.

 

Publicado en MARCA, el 1 de diciembre de 2017

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