Cuando las escuchas del caso Soulé descubren a Enrique Cerezo y a Joan Gaspart enfrascados en mover sus influencias para que el TAD apuntale a Ángel Villar, las personas verdaderamente inteligentes piensan que sólo el interés de ambos por el fútbol base y la marca España les mueve a emplearse tan a fondo. Los imbéciles, sin embargo, somos capaces de imaginar motivos más prosaicos para tantos desvelos. Seguir leyendo ES EL ARBITRAJE, ESTÚPIDO