Lo que deberíamos conocer acerca de la corrupción de la FIFA (usar la preposición “en” me parece desvirtuar la realidad) no lo conoceremos nunca. Pero lo que conocemos ya, es mucho menos de lo que vamos a conocer.
Lo augura la estrategia de actuación de los fiscales americanos, que recuerda el patrón de la utilizada por el fiscal Doug Miller –en tándem con Jeff Novitzky, investigador de la FDA- en el caso BALCO, que acabó con Marion Jones en la cárcel, y en el caso Armstrong, que no fue un asunto de doping[1] sino de corrupción de la federación mundial (UCI) de un deporte mítico, a cuyo rebufo se mueven algunos miles de millones de euros cada año. Peanuts en contraste con el fútbol y su federación mundial (FIFA). Seguir leyendo El problema no era Blatter