(nota necrológica de mi entrañable amigo Severino Alonso)
6 de febrero de 2015

Hay personas que, para bien o para mal, resultan singulares en su entorno. Severino Alonso Gómez, al que su índole de castellano dotó de un modo directo de expresión, cuya aspereza, incluso, nunca empañó su aguda inteligencia, fue para el sector del juego madrileño una de esas personas singulares.