DAME UN MINUTO: SON LOS MEDIOS, IMBÉCIL

Un amigo supone que sería buena idea dedicar el 10% de nuestro presupuesto de fichajes, a lo que me parece algo así como comprar árbitros. Sin voluntad de que prevariquen. Se trataría de una prima generosa para estimularles a hacer bien su trabajo, y aplicar con imparcialidad y sentido de la justicia las reglas del juego. Ya anticipo que la idea será muy disruptiva, pero me parece inútil.

No es inútil por dedicar nuestro peculio a que piten penaltis a favor del Barcelona. La pretensión de que nos traten con justicia es inescindible de la pretensión de que les traten con justicia a ellos, de acuerdo con la insuperable definición de Ulpiano, el más citado de los jurisconsultos romanos, que llamó justicia a «la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo que es suyo». O sea, a lo contrario de la perpetua voluntad aparente, deducida de las acciones y omisiones de los árbitros, con que hemos sido tratados a lo largo del campeonato.

No pretende mi amigo —ni los madridistas en general, creo, cuando protestamos los arbitrajes— que injustamente nos favorezcan, vulnerando la aspiración de los demás, tan legítima como la nuestra, a ser tratados con justicia, sino evitar que ilícitamente nos sigan perjudicando. Ilícitamente, digo, sabiendo que no es en sí misma ilícita la decisión injusta derivada de un error, salvo el cualificado por la culpa o negligencia graves. Pero cuando se dispone de medios para remediar el pretendido error —léase, VAR— y no se emplean, o no se emplean para obrar rectamente, la decisión injusta resulta definitivamente ilícita. Y eso ha venido ocurriendo toda la temporada.

Creo que es un propósito inútil porque, aún suponiendo que la idea de mi amigo pudiera llevarse a cabo de una forma “limpia y discreta” —no sé, no faltan premios, becas, y recursos similares, administrados por toda clase de fundaciones, por ejemplo—, los medios deportivos tardarían dos jornadas de liga en reventarla. 

¿O alguien puede imaginar siquiera que si esos medios deportivos hartos de pregonar la patraña esa de «la mejor Liga del mundo» compartieran esta que nos parece nuestra lógica y natural aspiración de que el campeonato español se arbitre con justicia, y el correlativo interés en satisfacerla, habría pasado desapercibida para la opinión pública la forma injusta en que se han aplicado las reglas de juego al Madrid, hasta convertir, a un aspirante al campeonato hasta su última jornada, en el paria de las principales ligas continentales respecto de una ratio tan explícita como el saldo de penaltis? 

Publicado en LA GALERNA, el 24 de mayo de 2021

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