DAME UN MINUTO: CANTANDO BAJO LA LLUVIA

Los periodistas trabajan poco, y Koeman lo sabe. Leí «no se muerde la lengua» en octubre del año pasado, después de que el Madrid dejara en evidencia al Barça en el Nou Camp, y en abril leo «no se muerde la lengua», después de que el Madrid vuelva a dejar en evidencia al Barça en Valdebebas. Lo predican de Koeman cantando bajo la lluvia. Una explosión de indignación, justa o injusta, donde yo solo veo ira impostada. ADN Barça. Representar un papel preconcebido para obtener, en la derrota, dos ventajas complementarias. Dejo, para mejor ocasión, la federativa.

 En el lenguaje estándar de la prensa deportiva, «no morderse la lengua» significa justo lo contrario de lo que dice. Es morderse la lengua. Callar todo lo que se sabe de una derrota que implique crítica hacia los jugadores propios o autocrítica. Aunque acabes de recibir una paliza táctica de un rival plagado de suplentes, que terminó reservando titulares para batallas de más enjundia.

 Nada veré en los medios sobre una jugada a la media hora de juego. Como el desplome de Braithwaite, no fue penalti. Pero hubo infinitamente más contacto en la caída de Vinicius en el área catalana. A Mendy, su inteligencia le llegó justo para interrumpir la acción de agarrar, que había iniciado como reflejo al error de dejar colarse a Braithwaite. Pero, drogado de fanatismo, siempre habrá quien denomine “agarrón” esa acción. Koeman sabe que los medios están infestados de tipos así. Iturralde González no necesita drogarse. De lactante, lo tiraron al caldero de la poción antimadridista de su aldea. Y lo dejó seco.

 Lucas Vázquez quizá se pierde la temporada porque «chocó con Busquets», han escrito. Como si Busquets fuera un poste. Son muy vagos, y Koeman sabe que eso ayuda, decisivamente, a imponer tu relato. ADN Barça.

Publicado en LA GALERNA el 12 de abril de 2021

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