Nací en Chamberí en 1955.
Toda mi infancia transcurre en Chamartín. Allí estudio en los Corazonistas de Alfonso XIII y comparto con mis amigos los descampados, las calles, los billares… y el Santiago Bernabéu que, por entonces, aún seguíamos llamando «Chamartín». El hogar de la OJE de Avenida de América, junto a «la Prospe», forma parte también del escenario vital de mi infancia y adolescencia.
En mi juventud milito en la oposición antifranquista en la clandestinidad. Conozco «la Social» —de hecho ellos me conocen a mí mucho más de lo que me hubiera gustado—, el Tribunal de Orden Público y la Prisión de Carabanchel. A la salida, en aquel emocionante Abril de 1974, me afilio al Partido Comunista de España, del que soy expulsado en 1977. Terminé, por fin, la licenciatura en Derecho en 1978 y mi relación con la Universidad Complutense.
Desde el año siguiente hasta el día de hoy, me he dedicado al ejercicio libre de la profesión de abogado, con la excepción de algunos años de diversos desempeños en la Comunidad de Madrid, como Jefe del Servicio de Inspección Urbanística, Director de Organización y Métodos, Subdirector general de ICM, y Secretario general técnico de Hacienda. Hacia 1987 hago un Master en Dirección de Empresas (Recursos Humanos) en el Instituto de Empresa. En el ámbito de las organizaciones empresariales he formado parte del Comité ejecutivo de CEIM —a día de hoy sigo siendo miembro de su Junta directiva— y me satisface formar parte del Comité ejecutivo de Madrid Foro Empresarial, en la que coordino la Mesa de Cultura, Ocio y Espectáculos.
Me apasiona la velocidad. De joven fui (mal) piloto de coches de circuito —hasta que acabé con mis ahorros tras varias vueltas de campana en la Nuvolari del Jarama—; ya talludo, piloto de avión con habilitación de multimotor, y desde siempre muy motorista, hasta que, en otra de las mías, acabé de nuevo con mis ahorros —y esta vez con mi segunda Ninja ZZR 1100— en una carretera de Ávila. Aproveché entonces para tomar la prudente decisión de alargar mi esperanza de vida.
Entre 2003 y 2013 colaboré en las tertulias de Radio Marca: en la de Caridad, en la de Castellote y finalmente en la de Méndez, con el que creo que mantuvimos alguna discrepancia sobre el tratamiento que merece el periodista que atribuye falsamente un comportamiento delictivo a un entrenador de fútbol que no empaña los buenos ratos vividos. También colaboré en las tertulias de deportivas de Rivero («Estudio Estadio» en Teledeporte) y de Villar («La Tertulia» en Real Madrid Televisión). Ahora escribo todas las semanas una columna en Marca, gracias a su director Juancho Gallardo.
En 2012 fundé con algunos amigos Primavera Blanca, una asociación de madridistas de la que ninguno esperábamos la trascendencia que acabó teniendo en la vida del Real Madrid, pero así son las cosas cuando se unen el compromiso, la capacidad y la pasión. Contribuir decisivamente a crear una Grada de animación de gente decente en el Estadio Santiago Bernabéu —una grada pacífica y abierta a todos los madridistas sin consideraciones de raza, convicciones o creencias— es uno de mis mayores orgullos. El coste personal que hemos padecido por hacer frente a la recua de cobardes que quieren condicionar nuestra libertad de acción no empaña nuestra satisfacción por el éxito del proyecto que compartimos con el Real Madrid.
No siendo persona que se entretenga en no hacer enemigos, de todas esas casas por las que anduve me queda un tesoro de amigos entrañables cuya relación no extinguió el paso de los decenios. De los otros, de quienes se declaran mis enemigos, sólo me ofende su manifiesta falta de estatura.