{"id":429,"date":"2017-10-30T16:15:52","date_gmt":"2017-10-30T16:15:52","guid":{"rendered":"http:\/\/manuelmatamoros.es\/?p=429"},"modified":"2017-10-30T16:16:57","modified_gmt":"2017-10-30T16:16:57","slug":"el-madrid-siempre-paga-sus-deudas-02-06-16","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/manuelmatamoros.es\/?p=429","title":{"rendered":"El Madrid siempre paga sus deudas 02.06.16"},"content":{"rendered":"<p>El 4 de mayo de 1949, un avi\u00f3n procedente de Lisboa se revent\u00f3 contra la bas\u00edlica de Superga, en la aproximaci\u00f3n al viejo aeropuerto de Tur\u00edn. No hubo supervivientes. Entre los treinta y un ocupantes del Fiat G.212, cuyos pilotos se equivocaron por la densa niebla y posiblemente un error de alt\u00edmetro, se encontraban los dieciocho integrantes del Torino Calcio, seguramente el mejor equipo europeo de la \u00e9poca, que volv\u00edan a casa tras disputar frente al Benfica un partido de homenaje a su capit\u00e1n Xico Ferreira.<\/p>\n<figure id=\"attachment_430\" aria-describedby=\"caption-attachment-430\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-430 size-medium\" src=\"http:\/\/manuelmatamoros.es\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/FIAT_G.212_02-300x203.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"203\" srcset=\"https:\/\/manuelmatamoros.es\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/FIAT_G.212_02-300x203.jpg 300w, https:\/\/manuelmatamoros.es\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/FIAT_G.212_02.jpg 566w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-430\" class=\"wp-caption-text\">Un FIAT G-212<\/figcaption><\/figure>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>\u00abIl Grande Torino\u00bb, como era conocido entonces, hab\u00eda ganado consecutivamente los cuatro \u00faltimos campeonatos italianos desde 1943 \u2014dos no se disputaron a causa de la Segunda Guerra Mundial\u2014 y lideraba sin dificultad el que estaba a punto de finalizar en 1949. Diez de sus jugadores formaban en la selecci\u00f3n italiana.<\/p>\n<p>No hab\u00edan transcurrido nueve a\u00f1os de aquella enorme desgracia, cuando, el 6 de febrero de 1958, se estrell\u00f3, durante el despegue en el aeropuerto de Munich, en el que hab\u00eda hecho escala para repostar, el Airspeed Ambassador que transportaba de regreso a Inglaterra al equipo del Manchester United. Hab\u00eda eliminado en Belgrado al Estrella Roja, en cuartos de final de la tercera Copa de Europa. Ocho futbolistas del prometedor United, dirigido por Matt Busby, murieron a consecuencia del accidente. Dos m\u00e1s tuvieron que retirarse del f\u00fatbol a causa de las heridas padecidas. Muri\u00f3, tambi\u00e9n, su entrenador Tom Curry.<\/p>\n<p>Los \u00abBusby Babes\u00bb, con una media de edad de 22 a\u00f1os, hab\u00edan sido eliminados por el Real Madrid en las semifinales de la segunda Copa de Europa. Como sabe quien haya podido ver \u00abUnited\u00bb, los de Manchester jugaban la Copa de Europa \u00aba pesar de\u00bb la <em>Football League<\/em>. En ese contexto, la negativa de la <em>Football League<\/em> a posponer un d\u00eda su siguiente partido de la <em>First Division<\/em>, oblig\u00f3 a Busby a contratar un vuelo ch\u00e1rter para regresar a tiempo de disputarlo: El vuelo que aniquil\u00f3 uno de los mejores equipos europeos del momento.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de 1949, el palmar\u00e9s del Torino tardar\u00eda 27 a\u00f1os en ampliarse. Se reduce a un <em>Scudetto<\/em>, ganado en 1976, y la Copa de Italia de 1993. Justo el a\u00f1o anterior hab\u00eda conseguido llegar a la final de la Copa de la UEFA. La perdi\u00f3, ante su eterno rival la Juventus, en la tanda de penaltis.<\/p>\n<p>Cinco a\u00f1os despu\u00e9s de su tragedia, el United gan\u00f3 la <em>FA Cup<\/em> de 1963. Le siguieron las Ligas de 1965 y 1967. Y diez a\u00f1os despu\u00e9s de su tragedia de Munich, con Law, Charlton y Best \u2014\u00ab<em>The Holly Trinity<\/em>\u00bb\u2014 sobre el c\u00e9sped, consigui\u00f3, por fin, eliminar al Real Madrid en la semifinal y conquistar la Copa de Europa, venciendo 4-1 al Benfica en la final de 1968. Fue, as\u00ed, el primer campe\u00f3n de Europa ingl\u00e9s. Desde entonces, ha ganado dos veces m\u00e1s la Copa de Europa (1999 y 2008), trece Ligas y nueve Copas. Ha perdido dos finales de la Copa de Europa.<\/p>\n<p>Si uno no quiere enga\u00f1arse a s\u00ed mismo, estos dos ejemplos l\u00edmite demuestran que \u00abel f\u00fatbol\u00bb no contrae deudas con nadie. En caso contrario, los d\u00e9bitos que habr\u00edan generado ambas desgracias ser\u00edan m\u00e1s grandes que el palmar\u00e9s del Madrid. Sobre todo, puestas en comparaci\u00f3n con las producidas por el simple hecho de no saber ganar dos finales, separadas cuarenta a\u00f1os entre s\u00ed.<\/p>\n<p>Sin embargo, seg\u00fan la mayor\u00eda de nuestro \u2014deformador de la opini\u00f3n p\u00fablica\u2014 periodismo deportivo, dos finales jugadas y perdidas a lo largo y ancho de sesenta ediciones de la Copa de Europa ameritaban al Atl\u00e9tico de Madrid como ganador de la final de Mil\u00e1n antes de disputarla: \u00abEl f\u00fatbol\u00bb ten\u00eda una deuda con el Atleti.<\/p>\n<p>Es cada club, no \u00abel f\u00fatbol\u00bb, el que va contrayendo deudas. Deudas con su afici\u00f3n, o dicho de otra forma, deudas consigo mismo. Adquiridas en la competici\u00f3n y tambi\u00e9n fuera de ella, porque esos azares ajenos a la propia competici\u00f3n siempre han jugado un papel en la competici\u00f3n. Sin ir m\u00e1s lejos, la Guerra Civil destruy\u00f3 al Madrid campe\u00f3n de Espa\u00f1a y convirti\u00f3 en campe\u00f3n de Liga al Atleti descendido a segunda divisi\u00f3n. Y el Madrid asumi\u00f3 que ten\u00eda consigo mismo la deuda de volver a ser campe\u00f3n. Como tambi\u00e9n ense\u00f1an las vidas paralelas del Torino y el Manchester United, no todos los clubes saben sobreponerse de la misma forma a los peores golpes del destino.<\/p>\n<p>Aunque parezca inveros\u00edmil, y un punto surrealista, el falso relato de la deuda cal\u00f3 en el enemigo, hasta el punto que el rito se impuso al oficio. Y as\u00ed ocurri\u00f3 que \u2014sin que nadie pueda aprobarlo, aunque se silencie sol\u00edcitamente por la prensa deportiva\u2014 el Atl\u00e9tico afront\u00f3 el momento decisivo de la Final renunciando al bal\u00f3n y ofendiendo a su hinchada. Cuando el azar, en forma de moneda al aire, se puso de su parte en el sorteo, eligi\u00f3 lanzar despu\u00e9s del Madrid. Y tanto quiso asegurar el rito supersticioso del segundo turno \u2014as\u00ed hab\u00eda superado su sufrida eliminatoria de octavos contra el d\u00e9bil PSV\u2014 que ni siquiera se atrevi\u00f3 a arriesgar escogiendo la porter\u00eda de su hinchada, lo que con toda probabilidad habr\u00eda conducido al mismo resultado en el orden de tiro: A la naturaleza del Madrid no pertenece renunciar a llevar la iniciativa en la tanda de penaltis.<\/p>\n<p>De la Final de Mil\u00e1n, el Atleti vuelve as\u00ed con una nueva, mayor, y m\u00e1s deprimente deuda que aquella que no supo cancelar en Lisboa. El Madrid, sin embargo, ha saldado la que esta temporada hab\u00eda contra\u00eddo. Con la propia calidad del equipo y con esa parte de su afici\u00f3n que, en los peores momentos, nunca dio la espalda a su equipo y supo exigirle con su aliento en lugar de aprovechar sus errores para tratar de desestabilizar el Club. La enorme diferencia de palmar\u00e9s e historial entre los dos equipos de Madrid se explica, esencialmente, en que mientras el Atleti est\u00e1 obsesionado por una vana deuda externa, el Madrid siempre paga sus deudas.<\/p>\n<p><span style=\"color: #0000ff;\"><em>(Publicado en LA GALERNA, el 2 de junio de 2016)<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 4 de mayo de 1949, un avi\u00f3n procedente de Lisboa se revent\u00f3 contra la bas\u00edlica de Superga, en la aproximaci\u00f3n al viejo aeropuerto de Tur\u00edn. No hubo supervivientes. 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