{"id":416,"date":"2017-10-30T14:47:50","date_gmt":"2017-10-30T14:47:50","guid":{"rendered":"http:\/\/manuelmatamoros.es\/?p=416"},"modified":"2017-10-30T14:52:09","modified_gmt":"2017-10-30T14:52:09","slug":"otra-guerra-civil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/manuelmatamoros.es\/?p=416","title":{"rendered":"\u00bfOtra guerra civil?"},"content":{"rendered":"<p>Hacia el final de su vida, escribi\u00f3<strong> Jenofonte <\/strong>que \u00ab<em>es propio de un hombre inteligente sacar provecho, incluso, de los enemigos\u00bb<\/em>. Reconozco una autoridad especial a estas palabras. Fueron escritas por un hombre que, siendo mercenario, cuando joven, al frente de <em>Los Diez Mil<\/em>, tuvo que abrirse paso mil millas a trav\u00e9s de territorio enemigo para escapar a la furia vengativa de <strong>Artajerjes II<\/strong>, que hab\u00eda mandado asesinar traicioneramente a sus jefes. Tan infeliz como heroica expedici\u00f3n, inspirar\u00eda en Jenofonte la <em>An\u00e1basis.<\/em> Medio siglo despu\u00e9s, <strong>Alejandro Magno<\/strong> utilizar\u00e1 esta obra para planificar la guerra de conquista del Imperio Persa, demostrando el macedonio, de paso, cu\u00e1nta verdad encierra la m\u00e1xima del ateniense.<!--more--><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El futbolista inteligente debe sacar provecho de eso que llamamos rivalidad o competencia por un puesto en el once. \u201c<em>El que ve que su enemigo es un rival de su vida y su fama<\/em> -escribe <strong>Plutarco<\/strong>, en una diatriba que desarrolla el pensamiento de Jenofonte- <em>examina con cuidado sus acciones y ordena su vida<\/em>\u201d. El compa\u00f1ero de trabajo como enemigo. O el enemigo compa\u00f1ero de trabajo. Endiablada s\u00edntesis, que anuda enemigos que comparten un objetivo com\u00fan. La victoria del equipo se sit\u00faa en un orden superior al del propio inter\u00e9s y, sin embargo, se sirve de \u00e9ste. Cuanto mejor prepare a cada uno de los contendientes ese combate interno entre enemigos compa\u00f1eros de trabajo, m\u00e1s probable se estar\u00e1 haciendo la victoria frente al enemigo externo del conjunto. As\u00ed, parad\u00f3jicamente, el prop\u00f3sito ego\u00edsta de sacar del once, o evitar que a \u00e9l acceda, un enemigo al que nos ligan los objetivos colectivos, facilita el logro de las metas del equipo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estaba yo en esta reflexi\u00f3n. Se me quer\u00eda deslizar el pensamiento hacia el m\u00e1s suave camino de que s\u00f3lo los equipos verdaderamente grandes, sustentados por clubes en extremo potentes, podr\u00edan permitirse que la rivalidad por entrar en el once se d\u00e9 entre pares de calidad excelente. Y de c\u00f3mo eso, que en el f\u00fatbol del pasado se hubiera considerado una locura, comenzaba a ser cada vez m\u00e1s una exigencia de un calendario sobrecargado, por criticables motivos que no son del caso aqu\u00ed. Un imperativo de querer disputar, de verdad, no digo sobre el papel, todas las competiciones. Y de c\u00f3mo ese objetivo s\u00f3lo era razonable para media docena de equipos, de entre los centenares inscritos en la m\u00e1xima categor\u00eda de sus campeonatos nacionales: La \u00e9lite del f\u00fatbol mundial, es decir europeo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sab\u00eda, claro, que no hab\u00eda concluido el razonamiento sobre c\u00f3mo la competencia ego\u00edsta entre individuos contribuye al objetivo del equipo. Y me quer\u00eda imponer la disciplina de agotarlo, aunque el sendero fuera m\u00e1s \u00e1rido. Que la competencia sea justa, me dec\u00eda, es la condici\u00f3n de que el est\u00edmulo de superaci\u00f3n exista. Debe existir un criterio constante para elegir a los titulares. Su apreciaci\u00f3n, como todas las que hace un sujeto, ser\u00e1 subjetiva, pero el criterio debe ser de alguna manera objetivable; ajeno a otros factores que el desempe\u00f1o deportivo presente y la adecuaci\u00f3n de las caracter\u00edsticas f\u00edsicas y t\u00e9cnicas de cada futbolista para el dise\u00f1o t\u00e1ctico espec\u00edfico de un partido concreto. De la necesidad de un juez justo, en suma, que dirima el pleito entre los contendientes por un puesto en el once. En su ausencia, el edificio se derrumba. Si la titularidad se atribuyera en raz\u00f3n de otros criterios, para ninguno servir\u00eda de est\u00edmulo de superaci\u00f3n este proceso. Ni para el futbolista que se siente invulnerable, porque se le ahorra la competencia por el puesto en el once, ni para el que se siente frustrado, porque se le escatima la posibilidad de acceder al once en condiciones de igualdad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estaba en juntar mimbres, digo, y me tocaba armarlos. En esto, la barah\u00fanda del aquelarre medi\u00e1tico formado alrededor de una decisi\u00f3n deportiva del entrenador <strong>Ancelotti,<\/strong> en el primer partido de la temporada, vino abruptamente a interrumpir mi reflexi\u00f3n. M\u00e1s que a interrumpirla, a dejarme sin ganas de continuar con ella.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La decisi\u00f3n del entrenador hab\u00eda sido asumida con toda normalidad por la siempre complicada grada del Bernab\u00e9u. L\u00f3gico. Nadie, por otra parte, se atrever\u00e1 a negarlo a un testigo presencial. Mi caso. Y sin embargo, un conjunto conocido de los actores del tinglado medi\u00e1tico se ha precipitado sobre ella. Evocan esos animalitos de tres metros de envergadura que planean en c\u00edrculos conc\u00e9ntricos en el cielo extreme\u00f1o, cuando una vaca muere en el campo. Tambi\u00e9n forman batahola, cuando caen sobre el cad\u00e1ver de la res. Me abstendr\u00e9 de dar nombres concretos, para no avergonzar a sus hijos. O a sus nietos. Palpable demostraci\u00f3n de qui\u00e9nes, en realidad, integran \u201cla minor\u00eda ruidosa\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tengo el privilegio de ser seguidor de uno de los equipos que completa la media docena de la \u00e9lite mundial a que me he referido antes. Una posici\u00f3n que, no est\u00e1 de m\u00e1s remarcarlo, puesto que tanto prestidigitador se empe\u00f1a en ocultar con sus tretas la realidad al madridista, no era la misma hace s\u00f3lo tres a\u00f1os. Por dem\u00e9ritos propios, nuestro Real Madrid se cobijaba en el segundo bombo de los sorteos de la Champions. Pertenecer a esa \u00e9lite mundial no lo dan ajados laurales de otros tiempos, sino la capacidad actual del equipo. Una aptitud que se construye, se gana y se pierde, en el d\u00eda a d\u00eda. Con los actos cotidianos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tengo la desgracia de que a mi equipo se le trata de hurtar la normalidad. La base de esa construcci\u00f3n cotidiana de la competencia. Competimos con ese h\u00e1ndicap a\u00f1adido, que no lleva a cuestas ninguno de los grandes equipos del mundo a los que nos enfrentamos. Pero es m\u00e1s, ning\u00fan equipo del planeta ha vivido jam\u00e1s la experiencia paranormal de que se desacredite por los medios a un entrenador, diez minutos antes de empezar a dirigir su primer partido, por alinear a uno u otro guardameta. Salvo los de pueblo, de dos de los cuales me honro en ser socio. Ninguno. Seguro. Y menos, a base de argumentos que s\u00f3lo suscribir\u00eda un quincea\u00f1ero, trufados de insinuaciones insidiosas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No preciso elevar a nuestra directiva y a nuestro cuerpo t\u00e9cnico el deseo de que hagan o\u00eddos sordos al barullo medi\u00e1tico, y mantengan la calma y la normalidad. Estoy seguro de que lo hacen, y lo continuar\u00e1n haciendo. Pero s\u00ed me atrevo a pedir a esos buenos madridistas, entre los que me cuento, que huyan como de la peste del <em>guerracivilismo,<\/em> que inocula cierto periodismo deportivo. Es, desgraciadamente, el m\u00e9todo de abordar la cuestiones m\u00e1s nimias, que impone cierta forma de hacer periodismo en este pa\u00eds. Si se puede llamar, con propiedad, periodismo, a ese modo de ocupaci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n social. Pido a los madridistas que est\u00e9n con su entrenador, cualquiera que sea la decisi\u00f3n que tome al hacer la alineaci\u00f3n. Ninguno de los aficionados tenemos mejores criterios deportivos que los suyos, para saber a qui\u00e9n tiene que alinear. La reacci\u00f3n \u00fatil e inteligente a las patentes campa\u00f1as orquestadas para imponer a alguien, no consiste en exigir a otro alguien. Consiste en confiar. En que nuestra confianza se transmita. Un entrenador competente siempre tratar\u00e1 de hacer la alineaci\u00f3n m\u00e1s conveniente para la victoria del equipo que dirige.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Puede parecer que me protejo en una actitud estoica, pero no. Estoy con Jenofonte. Si somos inteligentes, sabremos aprovechar a nuestros enemigos para ser m\u00e1s fuertes. <strong>Ant\u00edstenes<\/strong>, fundador de la escuela c\u00ednica, lo dej\u00f3 dicho hace dos mil quinientos a\u00f1os: \u201c<em>Los que quieren salvarse necesitan amigos aut\u00e9nticos o enemigos ardientes<\/em>\u201d. Nosotros, conocemos a los nuestros. A todos.<\/p>\n<p><span style=\"color: #0000ff;\"><em>(Publicado en ZOOM NEWS, el 21 de agosto de 2013)<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hacia el final de su vida, escribi\u00f3 Jenofonte que \u00abes propio de un hombre inteligente sacar provecho, incluso, de los enemigos\u00bb. Reconozco una autoridad especial a estas palabras. 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