{"id":193,"date":"2016-09-02T00:15:31","date_gmt":"2016-09-02T00:15:31","guid":{"rendered":"http:\/\/manuelmatamoros.es\/?p=193"},"modified":"2017-10-29T01:09:04","modified_gmt":"2017-10-29T01:09:04","slug":"typical-spanish","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/manuelmatamoros.es\/?p=193","title":{"rendered":"Typical spanish"},"content":{"rendered":"<p>La caracter\u00edstica m\u00e1s relevante de los refuerzos de este verano ha sido que \u00abespa\u00f1olizan el Madrid\u00bb. Eso, al menos, destaca una holgada mayor\u00eda de la prensa deportiva. Un argumento irrelevante en clave deportiva, que se engulle como un caramelo envenenado por muchos aficionados. Cuanto m\u00e1s tosca y plana la cr\u00f3nica o la pl\u00e1tica, mayor importancia concede a esta circunstancia balad\u00ed. Honores de titular le dispensan algunas verdaderamente necias. Aunque cada d\u00eda m\u00e1s raras, hay lecturas inteligentes. Apuntan a la Selecci\u00f3n Espa\u00f1ola como beneficiaria venidera de la coincidencia. J\u00f3venes valores emergentes del f\u00fatbol espa\u00f1ol, llamados a constituir su eje, se re\u00fanen en un equipo que disputa, con \u00e1nimo de victoria, la competici\u00f3n del m\u00e1ximo nivel mundial.<!--more--><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay un periodismo deportivo de usar y tirar. La prensa del R\u00e9gimen. No hay apasionado del f\u00fatbol que recuerde sus columnas vac\u00edas de sustancia. Menos a\u00fan, los publirreportajes que, sin el m\u00e1s m\u00ednimo rubor, nos presentan a chavales que no han jugado un partido completo en primera divisi\u00f3n evocando a uno de los cinco grandes de la historia del f\u00fatbol. O a dos, si conviene a su agente. Y no exagero un \u00e1pice; es textual. Ah\u00ed est\u00e1 la reciente primera de uno de los dos diarios madrile\u00f1os. Semejante falta de miramientos, no con el f\u00fatbol, sino con la raz\u00f3n, nos advierte que existe un p\u00fablico cuya inteligencia no es digna del menor respeto para esa clase de periodismo: Sus lectores. Si uno tiene est\u00f3mago para comprar al d\u00eda siguiente el diario promotor de semejante disparate, con mucha m\u00e1s facilidad se tragar\u00e1 el anzuelo en que el gusano es uno de los grandes mitos de la humanidad. El \u00faltimo refugio de los canallas, en palabras de <strong>Samuel Johnson<\/strong>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es cierto que nunca fue sobrada de prestigio la prensa deportiva. Entre sus compa\u00f1eros de profesi\u00f3n dedicados a la informaci\u00f3n general, particularmente. Uno, en esa situaci\u00f3n, extremar\u00eda el rigor de lo que escribe. La mayor\u00eda de los periodistas deportivos progresa adecuadamente, sin embargo, en el deterioro de la imagen del colectivo. La minor\u00eda que respeta su oficio, nos concede disfrutar de su capacidad de analizar la t\u00e9cnica y la t\u00e1ctica del juego, o de eviscerar, inteligente y sagazmente, el tinglado del f\u00fatbol. Encima escribiendo bien, habitualmente. B\u00fasquense en Internet o en las principales librer\u00edas. Al respecto, <strong>Pablo Hern\u00e1ndez Coronado<\/strong>, hombre clave para la grandeza del Madrid, cuya sensatez, inteligencia y sentido del humor se asomar\u00e1n con frecuencia a este blog, culpaba al periodismo deportivo de todos los males del f\u00fatbol espa\u00f1ol. Tuvo la suerte de vivir s\u00f3lo ciento un a\u00f1os. De haber seguido vivo, tendr\u00eda que lamentar el d\u00eda en que nuestra informaci\u00f3n fue puesta en las manos de eternos <em>adultescentes,<\/em> que escriben del Madrid como si lo hubiera fundado <strong>Iker Casillas<\/strong>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como no se han hecho acreedores a una emoci\u00f3n distinta del desprecio, ni les aludir\u00eda. Pero a los madridistas debe preocuparnos que, por ignorancia o mala fe, se falsee la historia del Real Madrid. Por los funestos efectos de la reescritura en la conciencia de una afici\u00f3n que, en no pocas ocasiones, se ha demostrado capaz de intentar conducir a los directivos por el camino del fracaso. <em>El Madrid recupera una de sus se\u00f1as de identidad de siempre: la espa\u00f1olidad de la mayor\u00eda de la plantilla<\/em>, escribe uno de estos <em>adultescentes<\/em>. Una afirmaci\u00f3n que s\u00f3lo puede sustentar un grado de incultura parejo al de descaro de su autor. \u00bfC\u00f3mo, en otro caso, atribuir a esa circunstancia la propiedad de se\u00f1a de identidad de un equipo espa\u00f1ol? De seguir a este ga\u00f1\u00e1n, el rasgo que -de acuerdo con la Academia de la Lengua- ha caracterizado al Madrid frente al Almer\u00eda, ha sido la nacionalidad espa\u00f1ola de la mayor\u00eda de sus jugadores. No tengo m\u00e1s que decir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Muy al contrario. Uno de los rasgos de la identidad del Madrid, en relaci\u00f3n con la mayor\u00eda de los equipos espa\u00f1oles, ha sido la gran cantidad de jugadores de distintos or\u00edgenes que han militado en sus filas. As\u00ed lo prueba nuestra verdadera historia. La que refiere los hechos aut\u00e9nticamente sucedidos, no la imagen ideal de lo que el relator desea que suceda. Ocurri\u00f3 con los jugadores nacidos y formados en otras regiones, cuando otros equipos reclamaban la pureza \u201clocalista\u201d, y ocurri\u00f3 con extranjeros, cuando no estuvo en boga la tendencia normalmente aut\u00e1rquica de los reglamentos federativos. Entre 1956 y 1960, en la triste y gris Espa\u00f1a que comenz\u00f3 a abandonar la Autarqu\u00eda con el Plan de Estabilizaci\u00f3n de 1959, doce extranjeros, muchos fundamentales en el equipo, contribuyeron decisivamente a ganar las cinco primeras copas de Europa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se que es materia ajena a los objetos de inter\u00e9s de la prensa del R\u00e9gimen, pero hablando en clave futbol\u00edstica, la \u00fanica ventaja del espa\u00f1ol de origen es la facilidad del idioma com\u00fan. Com\u00fan, digo, a los cuarenta millones de espa\u00f1oles y a los trescientos ochenta y cinco millones de naturales de otros diecinueve estados en el mundo. Luego tampoco la ventaja es precisamente exclusiva. La realidad demuestra, por lo dem\u00e1s, que no se trata de un factor determinante; de un requisito que deba ponerse por encima de la calidad del futbolista. A la vista est\u00e1 que el idioma no impide a los espa\u00f1oles triunfar en mercados no hispanohablantes. Si me parecen muy acertados los fichajes que est\u00e1 haciendo el Madrid, no es por espa\u00f1oles. Es por las caracter\u00edsticas t\u00e9cnicas y t\u00e9cnico-t\u00e1cticas de los fichados, su potencial de crecimiento y su adecuaci\u00f3n a puestos que resulta necesario reforzar, y se refuerzan, despreciando de nuevo las candilejas. El lector interesado en profundizar sobre esos aspectos, debe remitirse a <strong>Perarnau Magazine, Sphera Sports, Ecos del Bal\u00f3n, <\/strong>y similares. A semejanza de los Coros y Danzas de la Secci\u00f3n Femenina, la prensa del R\u00e9gimen no alcanza m\u00e1s all\u00e1 del argumento folcl\u00f3rico o pintoresco. Typical spanish.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras un entrenador con pasaporte espa\u00f1ol ficha en Baviera para dirigir al campe\u00f3n de Europa, la aspiraci\u00f3n que esta prensa inocula en la afici\u00f3n es que se \u201cespa\u00f1olice\u201d el Madrid. Como si esa peculiaridad aportara alg\u00fan valor en t\u00e9rminos de rendimiento deportivo. Un equipo no vale m\u00e1s ni menos por la nacionalidad de sus integrantes, sino por la calidad de sus jugadores y su grado de compromiso con los objetivos del Club. Basta remitirse al mejor ejemplo a mano en el Madrid, para concluir que ninguno de los dos factores depende del pasaporte. <strong>Cristiano Ronaldo<\/strong> deja en evidencia, y resta todo valor, a la reivindicaci\u00f3n que <strong>Alberto Bravo<\/strong> atribuye a su capit\u00e1n: <em>No soy racista, <\/em>-habr\u00eda dicho, de creer al redactor de ABC-<em> pero hay que espa\u00f1olizar la plantilla<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No necesito pasear a Orillas del Duero, para que me venga a las mientes <strong>Antonio Machado. <\/strong>No se alarme el lector. No me refiero a <em>la madre en otro tiempo fecunda en capitanes; madrastra es apenas de humildes ganapanes. <\/em>Me alcanzan los dos famosos versos que reprochan a la Castilla andrajosa <em>despreciar cuanto ignora<\/em>. Sucede que, sin que ninguna intervenci\u00f3n de la ingeniera gen\u00e9tica haya mejorado su capacidad de an\u00e1lisis, celebran estos d\u00edas la figurada \u201cespa\u00f1olizaci\u00f3n\u201d del Madrid los mismos cerebros preclaros que prestamente concluyeron que la sentencia del caso <strong>Bosman<\/strong> supon\u00eda la pena de muerte para el f\u00fatbol espa\u00f1ol. Despu\u00e9s, cuando inserto en el nuevo mercado, el f\u00fatbol espa\u00f1ol alcanz\u00f3 las m\u00e1s altas cotas de su historia, nunca escuch\u00e9 a ninguno de ellos el m\u00e1s m\u00ednimo atisbo de autocr\u00edtica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Durante sus primeros treinta a\u00f1os de vida, castigaron al Madrid las mismas posiciones castizas y miopes. Hac\u00edan referencia al n\u00famero de madrile\u00f1os de la plantilla. O a la necesidad de que los futbolistas fueran aficionados y no profesionales. El argumento de fondo es el mismo. Un falso romanticismo. Afortunadamente, no triunfaron. De lo contrario, el Madrid habr\u00eda tenido muchas m\u00e1s probabilidades de correr la suerte de la Gimn\u00e1stica de Madrid, su rival de los a\u00f1os veinte, que de ser el mejor Club del Siglo. Quiz\u00e1 porque tama\u00f1a insignificancia es impropia de una ciudad construida por tantos forasteros, o quiz\u00e1 porque, siendo madrile\u00f1o, hab\u00eda nacido en Almansa, enfrente tuvieron a <strong>Santiago Bernab\u00e9u. <\/strong>Colabor\u00f3 con el secretario t\u00e9cnico Hern\u00e1ndez Coronado en traer a catalanes como <strong>Ricardo Zamora<\/strong> o <strong>Pepe Samitier<\/strong>, o a vascos como <strong>Ciriaco<\/strong> y <strong>Quincoces<\/strong>. Quince a\u00f1os despu\u00e9s, ya como Presidente, construyendo sobre cimientos que otros hab\u00edan puesto, hizo el Estadio. El resto, lo sabemos. Por m\u00e1s que la prensa del R\u00e9gimen se empe\u00f1e hoy en tapar, con el tupido velo del olvido, a los extranjeros <strong>Di St\u00e9fano<\/strong>, <strong>Rial<\/strong>, <strong>Kopa<\/strong>, <strong>Santamar\u00eda<\/strong>, <strong>Dom\u00ednguez<\/strong>, <strong>Puskas<\/strong>,\u2026 que tanto tuvieron que ver.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y para poner en evidencia a estos fan\u00e1ticos del patrioterismo, desde la Guip\u00fazcoa feraz en futbolistas que han hecho grande al Madrid, de los <strong>Regueiro <\/strong>a<strong> Xabi Alonso<\/strong>, nos llega <strong>Asier Illarramendi<\/strong>. Inmediatamente ha sido motejado de traidor a la Patria vasca. Incluso por donostiarras emigrados, que tienen su vida y su oficio en Madrid. No tardaron sus equivalentes mesetarios en exigir que jure bandera. En twitter, por ejemplo, apareci\u00f3 en menos que nada el nic etarramendi. Y es que cuando el discurso se aleja del f\u00fatbol, con argumentos tan poco pertinentes al deporte como la Patria, esas son las previsibles consecuencias. La majader\u00eda no conoce fronteras. Una raz\u00f3n m\u00e1s, para no fijarse en el pasaporte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La caracter\u00edstica m\u00e1s relevante de los refuerzos de este verano ha sido que \u00abespa\u00f1olizan el Madrid\u00bb. Eso, al menos, destaca una holgada mayor\u00eda de la prensa deportiva. Un argumento irrelevante en clave deportiva, que se engulle como un caramelo envenenado por muchos aficionados. 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